No hay mayor tesoro que un libro….

Esto que a simple vista puede parecer un tópico es algo que la generación actual, centrada en lo audiovisual ha olvidado o simplemente ignorado. Han crecido sin apenas leer.  Y la lectura es cultura. La cultura se transmite a través de los libros o sus equivalentes.

Las culturas antiguas han llegado a nosotros gracias a sus escritos: estelas, papiros, libros en piel curtida, libros en papel, pergaminos, etc…  Medios escritos que han transmitido su contenido a lo largo de cientos de años, algunos de ellos auténticas obras de arte conservadas con esmero.

El que mas y el que menos tiene en su casa algún libro antiguo… a saber… un diccionario con casi 100 años…. un libro de recetas químicas caseras… o una novela…  libros de la infancia, nuestras lecturas de adolescencia o aquellas novelas que tanto nos gustaron.  Están ahí, en cajas, en estanterías, apiladas… a saber. Algunas han desaparecido, regaladas, prestadas o vete a saber, pero siempre están ahí aquellos libros de los que no te desprenderías ni de broma, aunque lleven en la misma estantería 10 años.  Algunos seguirán allí. Otros serán regalados. Y otros prestados.  Y por supuesto: ese libro fetiche que has leído tantas veces que está sucio y desgastado.

Bien, la moda es el libro electrónico. El e-reader.  Una tableta de plástico y circuitos con una pantalla de tinta electrónica, del tamaño poco mas o menos de un libro de bolsillo.  En ella puedes meter decenas, cientos de libros y llevártelos a donde quieras.

La idea es buena. Gente viajera se verá aliviada del peso y bulto de unos cuantos libros, estudiantes pueden llevar todos sus libros en la palma de la mano en vez de en pesadas carteras… Hasta ahí todo bien, sin embargo el libro electrónico encierra un peligro inherente (toma palabro, lo que hace leer….) a nuestra cultura actual.

Ese peligro no es ni más ni menos que “la volatilidad”. Nuestra sociedad es volátil, perecedera y no perdurará. Conocemos el pasado por lo que nos llega del pasado: piedras, libros antiguos, etc… Son objetos duraderos.  Un libro electrónico no.  Un archivo PDF con “El Quijote” desaparece de un día para otro, basta con que se estropee el disco duro. Al igual que las fotografías digitales… o los archivos MP3. el contenido de nuestros discos duros, nuestras memorias usb, tarjetas de memoria o ebooks, no existirá de aquí a unos años.

Un habitante de la Tierra de siglos futuros tiene más posibilidades de conocer sobre el siglo XVI que sobre el XXI, pues seguramente encontrará libros, bibliotecas, publicaciones varias, etc… En cambio por mucho que encuentre discos duros, memorias, CDs, o un ebook… difícilmente podrá recuperar esa informacion: los discos duros se borran porque son soportes magnéticos, las memorias también, los cds tienen una vida media de 60-80 años pues se deterioran. Con un poco de suerte quien encuentre todas esas cosas como mucho encontrará trozos de plástico inservibles o en el improbable caso de que encuentre por decir algo, un disco duro o un DVD en buenas condiciones… ¿quien nos asegura que pueda recuperar el contenido?, ¿y si no sabe hacerlo?, ¿y si ese disco duro es usado para calzar una mesa sin que su propietario sepa lo que contiene? Alhomejor ese disco duro contiene el conocimiento de toda la humanidad, o una colección de fotografías de valor cultural incalculable….  En cambio si ese ser encuentra una fotografía en papel o un grueso volumen con palabras, es menos probable que lo deseche o destruya: una fotografía o un libro serán tan extraños para el como para nosotros un jeroglífico en piedra. Algo a conservar o estudiar.

Otra opción que puede salvarnos de caer en el olvido es el dichoso consumismo…. y la manía de la industria de sacar cada pocos años nuevos soportes para volver a pasar a ellos la información y si es posible, volvernos a vender ese libro, disco o película en un nuevo formato. Y así hasta el final de los tiempos….  🙂

El libro electrónico tiene otros peligros a corto plazo y ciertos aspectos que deberían hacer recapacitar a la gente. A saber:

Un libro electrónico son miles de puestos de trabajo menos.  Los libros tradicionales requieren ser impresos, corregidos, reeditados en nuevas y mejores ediciones, unas más caras, otras más baratas. Todo eso son puestos de trabajo, personas que se ganan la vida y mantienen a sus familias con esos libros.  Un libro electrónico no es más que un archivo guardado en el servidor de una multinacional, que es copiado y enviado millones de veces a sus compradores de una manera automática: No hay editores, ni impresores, ni repartidores, ni libreros.  Se reduce el gasto, se maximizan los beneficios con una sola copia (no física) de ese libro.  Miles de personas sin trabajo.

Cuando compras un libro electrónico estás enriqueciendo a la distribuidora digital, que pagará una miseria al autor, echará a más personal a la calle y comprará un servidor más potente que haga todo el trabajo…. En cambio comprando un libro, la editora pagará una mierda al autor, pero por lo menos habrá gente trabajando para hacer llegar ese libro a tu librería habitual y a tus manos.

Cuando compras un libro electrónico para tu ordenador, tablet o ebook, no lo estás comprando realmente.  ¿Lo tienes en tu estantería? No. Ese libro electrónico es información no física, estás comprando un espejismo. Pagas poco menos que un libro físico, pero no lo tienes. Solo tienes un archivo que se puede borrar en cualquier momento… ¡ me lo puedo volver a descargar porque lo he pagado ! Dirán algunos, si, pero… ¿y si se estropea casualmente todo el sistema informático de la empresa que te lo ha vendido? ¿ Y si nuestra sociedad sufre un colapso mañana mismo y todo deja de funcionar? ¿Como lo recuperas?

Mi libro seguirá en la estantería.

El flamante lector de libros electrónicos que acabas de comprar, tiene una vida útil de unos dos años. Con un poco de suerte te durará más, pero tarde o temprano se estropeará o se le cascará la batería.  Vuelta a comprar uno nuevo. A saber si será compatible con tus libros electrónicos o tendrás que comprarlos de nuevo para ese nuevo lector…

Mi libro seguirá en la estantería.

Y no necesita baterías para funcionar.

Y si se cae al suelo seguirá funcionando.

El libro electrónico o ebook no será una opción a tener en cuenta hasta que no fabriquen un modelo duradero y que aguante lo mismo que los libros físicos.

Un libro electrónico es, a la postre, un invento práctico pero que no puede substituir a un libro en papel. Quien piense lo contrario se equivoca y quien paga por tener un espejismo tira el dinero.  Nada es mejor que tener un libro en las manos, tocar sus páginas, notar el tacto de los diferentes papeles, su olor, la tinta…su encanto. Un ebook no te da eso.

Si piensas como yo, comparte este artículo  …

Y si no piensas como yo pero quieres intentar hacerme cambiar de opinión… bueno… regálame un Kindle.   😉

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